Street Fighter · 2026

"Ego Fighter: solo machos admited"

Dirección
Kitao Sakurai
Duración
1h 59m
Estreno
2026
Registro
15 oct 2026
Firma
Dominga José M.M
País
Estados Unidos
Género
Acción / Fantasía
Dónde
En cines

Bobina 01

El desafío de adaptar un fenómeno cultural

Cuando hablamos de Street Fighter, no hablamos solo de un videojuego, sino de un título que transformó el género de pelea. Los combates dejaron de tratarse solo de apretar botones: exigían anticiparse al adversario y aprender a responder a cada ataque. Además, llevó la competitividad más allá de la pantalla, convirtiendo los arcade en espacios de encuentro social donde surgían rivalidades y se forjaban comunidades de jugadores.

De alguna manera, trasladó a la interacción real parte de las dinámicas del shōnen y el nekketsu, dos conceptos narrativos asociados al animé y al manga que suelen explorar la rivalidad, la superación y la demostración de poder. En Street Fighter, estos enfrentamientos trascendieron la ficción y se convirtieron en una real experiencia competitiva en Occidente.

Por eso, Street Fighter es mucho más que un videojuego: es un fenómeno de la cultura pop. Entre sus hitos destacan la incorporación de personajes femeninos en una época en que no eran habituales en el género, la creación de luchadores icónicos de distintas partes del mundo y su consolidación como un fenómeno global que contribuyó a definir el camino de los juegos de pelea posteriores, como Mortal Kombat.

Así que, cuando hablamos de una adaptación cinematográfica de esta franquicia, no basta con trasladar sus personajes y combates a la pantalla: hay todo un legado que respetar. La pregunta es inevitable: ¿estuvo a la altura?

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Partamos por lo positivo…

La película cuenta con un elenco atractivo y acorde con la naturaleza de la historia. Destacan algunos guiños a la franquicia, como el movimiento digital de Dhalsim, y, probablemente, su mayor acierto sean los flashbacks con estética de anime, que aportan algo de narrativa.

La dirección de arte cumple, aunque no alcanza a ser especialmente memorable. Otro punto a favor es el tratamiento de Chun-Li, que evita representarla como una heroína de explotación sexual y opta por un vestuario más tradicional que no recurre a la exposición de sus piernas, esto podríamos decir que es un avance, aunque sea aburrido o woke para muchos.

En general, la película funciona, pero no destaca por su propuesta creativa ni ofrece suficientes elementos como para convertirse en un referente estético o narrativo.

Fotograma de la película
Fotograma de la película

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Ahora la destrucción...

Claramente, hubo un esfuerzo por evitar que Street Fighter se percibiera como una celebración de la masculinidad tóxica. Sin embargo, es una tarea compleja, porque la rivalidad, la demostración de poder y el ego masculino forman parte de la esencia de la franquicia. A mi juicio, el camino elegido para abordar esta problemática no es el más acertado. La película recurre constantemente al humor homoerótico, como si necesitara recordarles a sus protagonistas que también pueden ser hombres sensibles. La paradoja es que este intento termina reforzando una dinámica todavía más masculina, en la que parece no haber espacio para las mujeres.

Esto se hace especialmente evidente en el tratamiento de Chun-Li. Si bien se la presenta como una mujer fuerte, pierde todos sus combates, lo que debilita su papel dentro de la historia. Así, la única representación femenina relevante —y un referente para muchas seguidoras de la franquicia— termina quedándose al debe.

Fotograma de la película
Fotograma de la película

En lo personal, habría mantenido la estructura competitiva, pero habría planteado el torneo mundial como un enfrentamiento entre culturas, en el que cada luchador no solo compitiera por sí mismo, sino que también representara y defendiera su identidad cultural. En un contexto de tensiones globales, habría sido interesante explorar y exagerar las particularidades de cada cultura a través de sus personajes. En cambio, la película se concentra en el ego masculino y su necesidad de ganar. Aunque intenta satirizar estas conductas, termina validando, en cierta medida, la envidia, la competencia y el individualismo, generando finalmente más separatidad entre géneros.

Si no se iba a explorar esa dimensión cultural, otra alternativa habría sido apostar por una propuesta visual más potente y una experiencia de combate verdaderamente inmersiva, haciendo justicia al legado de Street Fighter y a lo que representa dentro de la cultura pop. Sin embargo, tampoco destaca especialmente en este terreno. Incluso me atrevería a decir que Mortal Kombat II (2026) consigue mejores resultados en la representación audiovisual de sus combates.

Veredicto

Kitao Sakurai · 1h 59m · 15 oct 2026

Asimilación del espectador: Evación - Sensitiva

Público ideal: Fans de los videojuegos de pelea, nostálgicos de los arcade, amantes de la acción exagerada, los combates y el humor infantil.

Mood: Cuando quieras desconectar el cerebro y entrenar tu ego masculino.