La Isla Olvidada · 2026

"Confunde amistad con otros temas"

Dirección
Joel Crawford, Januel Mercado
Duración
1h 49m
Estreno
2026
Registro
23 sep 2026
Firma
Dominga José M.M
País
Estados Unidos
Género
Animación / Fantástico
Dónde
En Cines

Bobina 01

¿Infantil o no tanto?

Yo, que siempre he sido Team DreamWorks por su carácter disruptivo y frontal a la hora de abordar el cine de formación, siento una ligera decepción en esta ocasión. Su propuesta formal me parece un retroceso y, por otro lado, siento que está dirigida a un público objetivo que no termina de encajar. Si bien se presenta como una película infantil, ni su duración ni su trama me parecen realmente pensadas para niños. Diría que apunta más bien a adolescentes de segundo ciclo y público universitario. E, implícitamente, también a los millennials, por su acercamiento a la cultura de los 90 y los 2000, tanto a través de la banda sonora como de sus guiños al animé. Esto tendría sentido si pensamos en padres y madres millennials que hoy llevan a sus hijos al cine. De todas maneras, sigue siendo difícil descifrar exactamente a qué público quiere hablarle, aunque es fácil intuir que por razones económicas es bienvenido cualquiera que quiera entrar. Por eso, la animación, completamente barroca y frenética, resulta muy atractiva e hipnotizante y, sin duda, tiene la capacidad de conectar con las nuevas generaciones.

Bobina 02

¿Amistad o Represión LGBT?

La premisa era muy buena: plantear la necesidad de dejar ir a ciertas personas para poder avanzar en la vida, y cómo el olvido —tanto de quienes nos olvidan como de quienes dejamos atrás— puede generar un vacío emocional. La película también propone que las relaciones deben cuidarse y evolucionar a pesar de los cambios de etapa. Sin embargo, la propia película termina compitiendo con su subtexto, que fácilmente puede interpretarse como una relación lésbica de clóset, especialmente considerando el contexto cultural de Filipinas, donde el matrimonio entre personas del mismo sexo todavía no está legalmente reconocido y aún existe represión social al respecto.

El problema no es que tenga personajes queer; de hecho, ni siquiera creo que sea necesario etiquetarla como una película LGBT. El problema es que, en pleno 2026, todavía parezca necesario ocultar una posible relación amorosa entre dos mujeres detrás de la etiqueta de “amistad”, especialmente cuando esa lectura está tan presente en el subtexto.

Y aquí encuentro su verdadero retroceso: tener que esconder aquello que parece ser una de las verdaderas intenciones de la película para hacerla más comercial. Tal como sugiere su propio epílogo, esta decisión me parece mucho más conservadora que el tipo de riesgo que históricamente asociamos con DreamWorks.

Bobina 03

¿Feminismo radical en el subtexto?

Me pareció aún más preocupante la forma en que la película presenta y minimiza a sus personajes masculinos. Prácticamente todos los hombres que aparecen tienen problemas de madurez o cumplen funciones narrativas bastante forzadas, lo que termina convirtiéndolos en figuras más cercanas a la caricatura que a personajes realmente desarrollados. Más llamativa aún me parece la presencia del tritón, cuya caracterización podría ser interpretada como una representación de una persona trans. El personaje es presentado como alguien desagradable y difícil de soportar, hasta el punto de que nadie parece querer ser su amigo. Si esta lectura es intencional, resulta problemática, porque podría asociarse con una representación transfóbica o, incluso, con una mirada cercana al feminismo radical trans-excluyente. No creo que la película confirme explícitamente ninguna de estas interpretaciones, pero el problema está precisamente en que el subtexto permite esa lectura, especialmente dentro de una película que parece interesada en hablar de identidad, vínculos y aceptación.

Fotograma de la Película
Fotograma de la Película

Bobina 04

Cuando romper estereotipos se vuelve un estereotipo

Por otra parte, una de las protagonistas tiene una estética tomboy y la otra, al entrar a la Isla Olvidada, se hace un mohicano. Esto puede leerse como una representación queer y, si bien nunca se dice abiertamente que sean lesbianas, tampoco ninguna tiene una relación heterosexual. A esto se suma que una es especialmente imaginativa y termina convirtiéndose en escritora, mientras la otra es científica. Pero ¿de verdad seguimos asociando la ruptura de los cánones de belleza con las mujeres lesbianas? ¿No puede existir una mujer queer que no se corte el pelo? ¿No puede una mujer heterosexual no darle prioridad a su apariencia? ¿Por qué seguimos vinculando la profesionalidad, la inteligencia o los intereses considerados “masculinos” con mujeres “alternativas”?

¿De verdad ver Depredador es todavía una forma de representar a una mujer “diferente”?

Creo que es urgente ampliar estos estereotipos de género. Y quizás precisamente por eso la película mantiene todo en un terreno tan tibio: porque plantea una posibilidad interesante, pero no termina de llevarla hasta sus últimas consecuencias. Hay otras opciones narrativas para representar la diversidad femenina; o, mejor dicho, para expandir aquello que entendemos por diversidad y dejar de convertir ciertas características en códigos automáticos de identidad.

Fotograma de la película
Fotograma de la película

Bobina 05

Más distancia que encuentro

Si bien los directores no han confirmado un trasfondo homosexual y han señalado que se inspiraron en sus propias amistades y en las mujeres de sus vidas —incluida la esposa de uno de ellos—, me resulta difícil no interpretar la relación entre las protagonistas como una representación queer que la película nunca termina de asumir explícitamente. Y ahí está precisamente mi cuestionamiento:

El problema no es que exista una lectura LGBT, sino que la película parece construir códigos asociados a ella y, al mismo tiempo, presentarlos únicamente bajo la categoría de amistad.

En lo técnico, la propuesta resulta inicialmente atractiva y desarrolla con bastante eficacia su universo. Sin embargo, a medida que avanza el metraje, la película comienza a sentirse recargada y repetitiva, especialmente por su insistencia en prolongar el desenlace con una sucesión de finales. Entre el universo mágico, el trasfondo mitológico, el contexto realista, personajes secundarios de escasa relevancia y su constante aproximación al lenguaje del anime, la película termina evidenciando una especie de crisis de identidad.

Y esa crisis podría ser interesante de analizar, pero quizás no funciona igual de bien para un público infantil. Porque, en su intento de hablar de identidad, amistad, género y aceptación, la película termina mezclando tantos códigos que algunas de sus representaciones pueden resultar contradictorias. En ese sentido, es una de esas películas que, paradójicamente, siento que puede terminar generando más separación que encuentro: entre lo heterosexual y lo homosexual, entre lo masculino y lo femenino, y entre aquello que entendemos como “diferente” y aquello que consideramos “normal”. Quizás el desafío no sea simplemente incorporar diversidad, sino encontrar formas menos estereotipadas de representarla.

Veredicto

Joel Crawford, Januel Mercado · 1h 49m · 23 sep 2026

Asimilación del espectador: Evasiva - Emotiva

Público ideal: Adolescentes desde los 13 años, jóvenes adultos y millennials, especialmente quienes disfrutan de fantasía, aventuras emocionales, animación estilizada y referencias a la cultura pop de los 90 y 2000. Interesados en lecturas queer.

Mood: Amistad, recuerdos, cambios de etapa y el miedo a perder a las personas que queremos, pero sin buscar una experiencia demasiado oscura.